lunes, 3 de diciembre de 2018

Entre Amigos, Navidad 2018



El amor es aquella energía infinita que mueve al mundo desde las sombras. Cuando alguien hace algo con amor, y éste, es verdaderamente puro, es algo que cualquiera puede notar. El amor, es aquello que tenemos un poco olvidado, posiblemente guardado en algún rincón de nuestros hogares, pero que con pequeños actos como lo que ocurrió este pasado domingo dos de diciembre de 2018, nos permite ir recordando dónde teníamos olvidado ese amor que antes envolvía nuestros sentidos.

La Orquesta Sinfónica de Carabobo llevó a cabo su concierto Navideño en el Salón Leonardo Da Vinci, del Centro Social Ítalo-Venezolano, pasada las 11 de la mañana, acompañada de las voces de María Elena Millán, Leonora Armas y Gilberto Ojeda y bajo la dirección del Maestro Ángel Balán.  inician la velada, interpretando  un variado repertorio que incluyó  Navidad 2000,  Recuerdos 49, las gaitas Sentir Zuliano y Aquel Zuliano,  Así Fue  en la Voz de Leonora Armas, Navidad 2015,  Medley cha cha cha y muchas otras piezas más.

Nuestra muy querida María Rivas engalanó el recinto con su melodiosa voz interpretando El día que me quieras, Motivos de Ítalo Pizzolante, De Repente de Aldemaro Romero y a petición del público El Manduco, antes de cada una de las interpretaciones ilustró al público  sobre la historia de cada canción, de la inspiración de sus creadores y de algunas anécdotas. Cada una de sus interpretaciones fue recompensada por ovaciones de pie de las más de quinientas personas que se dieron cita para dar la bienvenida a la navidad entre amigos.

Para finalizar Gilberto Ojeda le ofreció una serenata a todos los presentes interpretando la Malagueña Salerosa, con arreglo del Maestro José Calabrese.

Pero, ¿Qué fue lo que hizo de este concierto algo tan especial? Al principio, se mencionó al amor, y en estos tiempos tan turbios, en donde la orquesta ha tenido que luchar contra viento y marea, donde más necesitamos del apoyo de las personas que aman, no solo a la orquesta, sino a la música, al arte y al público es donde se presencian los actos más grandes de amor.

El hecho de que personas como María Rivas y Leonora Armas se acerquen a la orquesta y pidan ser partícipes del concierto solo porque les gusta cantar acompañadas de la orquesta, es una muestra de amor. Que Gilberto Ojeda y María Elena Millán siempre acompañen a la orquesta en sus actividades navideñas, año tras año y sin falta es una muestra de amor que no se describe con palabras.

Que los músicos se hayan acordado de reconocer públicamente estas acciones y agradecer que por un año más se hiciera posible es simplemente una muestra de amor.

Al final los músicos seguirán tocando, los cantantes cantando y seguirán y seguiremos haciendo estos actos de amor a lo más grande que tiene el mundo: El Arte, recompensado con el calor efímero de los aplausos de un público que acaba de presenciar un acto de magia ante sus ojos.

Agradecemos a todos los presentes por sus palabras inspiradoras y por sus aplausos, lo que nos compromete a seguir trabajando para ofrecer a nuestro público repertorios que sean de su agrado y que permitan el disfrute en familia. Feliz Navidad. 
(Sergio E. Sierra y Evelyn Amaya, Medios FOSC)

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