domingo, 30 de septiembre de 2018

María Rivas en concierto con la Orquesta Sinfónica de Carabobo



La música tiene el poder de comunicarnos más allá del tiempo y las palabras. Ella nos permite conectarnos, incluso a través de épocas y generaciones. Cada música, cada género, cada arte nace del corazón de aquellos que no se atreven a decir con palabras lo que solo con sonidos que vienen y van, efímeros como la vida y el presente, tienen derecho a decir. María Rivas, en conjunto a la Orquesta Sinfónica de Carabobo nos recordó esta sensación el pasado viernes 28 de septiembre de 2018 en el Teatro Municipal de Valencia, en el marco de la inauguración de la ExpoValencia 2018. Al pueblo Carabobeño se le rindió homenaje con la música del Maestro Aldemaro Romero, de la cual, bajo la batuta del Maestro Ángel Balán (Director Invitado), acompañados de la hipnótica y trascendental voz de María Rivas, se interpretaron piezas icónicas tales como: la Suite onda nueva de Aldemaro Romero, Quinta Anauco, Poco a poco y El catire.

La presentación se tomó una pausa para darle paso a un intermedio, en donde se proyectó un breve video sobre el maestro Aldemaro Romero. Para continuar, se ejecutaron piezas como Demasiado tarde y Alfonsina y el mar; en la primera pieza, María fue acompañada por el pianista Alexander Medina, y, en la segunda, por el bajista Gustavo Ruiz. Aunque estas piezas no son del maestro Aldemaro, representaron un regalo especial para el público presente, pues son estas y otras que se ejecutaron posteriormente, de esas canciones que una vez que las escuchas no se te salen de la cabeza. 

La segunda parte del concierto estuvo compuesta por las siguientes piezas: Hablaré catalán, Bésame mucho, El día que me quieras y De repente. El público venezolano (especialmente el de Valencia) se caracteriza por hacer de las presentaciones musicales algo más que una orquesta, una cantante y un público coexistiendo en un mismo lugar durante unas horas. Ellos se emocionan, cantan, aplauden y chiflan; no pudo haberse visto más grande emoción en sus corazones que cuando la célebre María Rivas interpretó, para finalizar el concierto por todo lo alto, en una marea de aplausos y ovaciones de pie, que con la pieza más aclamada de todo el repertorio: El manduco. María es definitivamente todo un personaje que nació para el arte, sus conciertos se llenan de una magia olvidada, que te hace sentir como que trasciendes de plano. Ella, con su carisma, sus historias, sus anécdotas y, por obviamente, su maravillosa voz, representa un orgullo para todos aquellos que tengan el honor de escucharla y compartir escenario con ella, por esto no es de extrañarse que actualmente esté nominada a los Latin Grammy 2018 por su disco “Motivos”. 
(Sergio Enrique Sierra, Medios FOSC)

No hay comentarios: