viernes, 15 de febrero de 2013

El más vago de la historia de la música.

Hay algunos compositores en la Historia de la Música que no trabajaron mucho durante algunos años de sus existencias. Un caso conocido es el del compositor finlandés Jean Sibelius, héroe nacional de su país gracias a obras como “Tapiola” o “Finlandia”, que dejó de componer en 1929 tras acabar su séptima sinfonía. El finlandés iba a morir en 1957, veintiocho años después, sin componer ninguna obra importante entre ambas fechas.

Pero el más legendario caso de “holgazanería musical” corresponde por derecho propio a Gioachino Rossini (1791-1868). El autor italiano compuso muchas óperas como “El barbero de Sevilla”, “La Cenerentola”, “La italiana en Argel”, “El asedio de corinto”, “La piedra de toque”, “La gaceta”, “El viaje a Reims”, etc., sin que esta lista sea ni mucho menos exhaustiva.

Todo ello hasta el año 1829. Entonces presentó Rossini su ópera de mayores pretensiones, “Guillermo Tell”, conocida especialmente por el galop final de su obertura. Y entonces, con la vida resuelta después de tantos éxitos, decidió Rossini retirarse para siempre del mundo de la ópera.

Durante los casi cuarenta años que mediaron entre 1829 y su muerte, Rossini se dedicó a ser el árbitro musical de París, y a la cocina, de la que era un grandísimo aficionado. Sólo escribió desde entonces la “Pequeña misa solemne”, el “Stabat Mater” y un conjunto de piezas breves llamado “Pecados de vejez”. A eso se le llama disfrutar de la vida y … de la cocina.

Fuente: Internet.

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